¿Inteligencia Artificial en el Estado?

Es inevitable, todo apunta a eso. Hay tantas cosas que quisiera escribir, y la verdad es que no sé ni para qué las escribiría. Empezaría escribiendo que no soy perfecto para nada, pero hay muchos niveles, desde total imperfección hasta casi perfecto, niveles y hasta rubros por nivel. Puedes ser un genio completo en un rubro, pero una bestia total en el otro. Nadie puede decidir cual rubro o habilidad es más importante, pero lo claro es que se debe de tratar de que sea para hacer el bien.

 

Puede, inclusive, llegar al extremo de eliminarnos de la ecuación para que el sistema funcione correctamente. Ese es el verdadero problema con la Inteligencia Artificial, puede superarnos.

 

Einstein hizo lo imposible para que su fórmula no sea usada E=mc2 en una guerra nuclear, pero ya sabemos que terminó con el poder de destruir varios cientos veces el planeta tierra, cosa que está latente y esperamos no suceda, por lo menos en nuestro tiempo.

 

Un sistema necesita tener reglas claras y flujogramas bien establecidos. Cuando ese sistema, o conjunto de reglas con la cual funciona ese sistema, tienen inconsistencias, cuando lo que se supone tendría que hacer y no lo hace, cuando funciona “a veces si, y a veces no”, cuando falla intermitentemente, entonces podemos decir que el sistema tiene un “bug” que literalmente significa un “bicho” que carcome las líneas de instrucciones como una polilla o termita en un libro, que sus gusanos degeneran el texto, entonces las líneas de instrucciones o letras, párrafos que ya no tienen sentido, colapsando el sistema.

 

 

¿Quién decide lo que está bien o está mal en un sistema? ¿CiberDios?

Para que un sistema funcione, necesitas instrucciones básicas y un reglamento básico para su uso. Pero, ¿qué sucede cuando se usa mal ese grupo de instrucciones básicas? ¿quién debe de alertar del mal uso de esas instrucciones? Para ello, se requiere un sistema superior que verifique el buen uso de las instrucciones básicas, sus formas de uso, empleo y circunstancias de uso.

 

Si agregamos inclusive un algoritmo, proceso, un sistema “super superior” que en caso que determinadas veces no funcione, empiece a cambiar de formas, usos, empleos, circunstancias y empiece a medir el performance, tiempo, rendimiento de todas las nuevas formas usadas para mejorar el sistema o gobierno de la maquina, sistema, operación o gobierno de cualquier entidad, maquina, equipo que desees usar.

 

Aunque no se sabe realmente quien dijo que “La locura es repetir los mismos errores y esperar resultados diferentes”, sería ilógico que si queremos ser más inteligentes, es tratar de corregir midiendo cada paso que se toma para obtener mejores o peores resultados. Luego de tabular las posibles mejores opciones, seguir haciendo lo mismo con las variaciones del caso para inclusive “mejorar la mejora”.

 

Defino lo que he aprendido, sin haber leído ni preguntado lo que piensan otros, escribo lo que he notado. “En el periodo de mi vida, he conocido gente muy hábil para muchas cosas. Hay excelente mil oficios, desde profesionales y técnicos especialistas en cada una de las materias y profesiones. Noto que nadie tiene el mismo objetivo común. Cada uno tiene sus carencias y necesidades como anhelos y metas. En lo único que he podido notar un objetivo común es cuando juegan el fútbol y parcialmente en procesos electorales. (Casi la mitad para un lado y la otra mitad para el otro)

 

No son para nada inteligentes, pero se creen los “vivos”, los “pendejos”, en especial cuando ganan las elecciones y que por haber apoyado a sus candidatos pretenden cargos en el estado y lo peor de todo es que los asignan por orden de confianza partidaria y no por conocimiento del cargo. Fallas garrafales dentro del sistema. Creen que es la oportunidad de sus vidas, que se les ha presentado “la virgen María” y que si no aprovechan “ahorita”, nunca más en sus vidas podrán hacerlo.

 

Es más pronunciado en el aparato estatal, todos los poderes y en especial en el congreso (legislativo) y el ejecutivo, pero también en el poder judicial. El sistema ha cambiado muchas veces. En el estado esas reglas se llaman “La Constitución” y en el Perú ha variado 12 veces. La última vez fue cambiada por el régimen fujimorista con la CONSTITUCIÓN de 1993 donde la palabra “Di-sol-ver” se acuñó. La creación de un Congreso Constituyente Democrático llevó la propuesta de una nueva Constitución ante el voto popular, que aprobó la medida. El 30 de diciembre se promulgaba un polémico estatuto que hasta la fecha busca ser reemplazado de forma constante. Más de dos décadas después, los pros y los contras siguen sobre la mesa. Los argumentos se defienden con pasión y estamos seguros que estos diálogos se darán con mucha fuerza en los próximos meses. E incluso en la semanas venideras, por lo que revisar este post podría ser útil. Y tal vez pronto, siguiendo la lógica inquieta de estos 200 años, debamos actualizar esta entrada y adicionar un número.

 

¿Qué tiene que ver “la constitución” con Inteligencia Artificial?

Hemos definido que para que el sistema básico se autocorrija, debe de tener una instancia superior que corrija las instancias inferiores, sus usos, métodos y procesos y a su vez otra instancia "superior al superior" que corrija esas reglas básicas, si es que no funcionan, o son deficientes.

 

También hemos definido y sabemos que sólo para ciertas cosas elementales como un partido de fútbol, casi el 100% de connacionales podrían estar de acuerdo en algo.

Por último, hemos demostrado que un 50% +1 pueda que sea victorioso en campaña pero vas a tener 50% - 1 de los ciudadanos votantes quedarán insatisfechos, “picones” y hasta crearán zozobra política constantemente desde cualquier trinchera que consiga escaños, como lo hemos visto en todas las últimas elecciones y periodos de gobierno.

¿Cómo se aplicaría la Inteligencia Artificial dentro del estado?

Para empezar, se debe de “adecuar” toda la constitución para que pueda ser modificable cuando sus artículos (algoritmos del programa) no funcionen o no sean óptimos. Estos algoritmos deben de ser establecidos y deben producir alguna forma de medir sus resultados. Esos resultados deben de ser tabuladas de alguna forma para compararlas entre sí históricamente, y escoger la que mejor surtió efecto. Ese efecto puede ser causado por acciones nada populares, pero pueda que sea “lo mejor” que pueda suceder. Los algoritmos pueden ser cambiados, modificados, para tratar de obtener mejor resultado, pero si retroceden los resultados o no son los óptimos, entonces debe de ajustarse en tiempo real. Poco a poco el sistema se “autoafinaría” a un sistema que potencialmente pueda ser el más óptimo. (¿Pero quién define a ese nivel qué es óptimo?)

 

¿Por qué podría ser peligroso aplicar Inteligencia Artificial al sistema?

Imaginemos que para cierto grupo de poder económico, lo “óptimo” sea que todos trabajen 9 horas diarias en vez de 8 o que no se considere periodo de descanso para alimentarse dentro del horario laboral. Como también a la inversa, que el sistema determine que trabajar en horarios fuera de hora punta sea lo óptimo para el aparato estatal. El sistema va a acomodar la “optimización” sin pensar a que grupos de poder o políticos va a afectar, pero como el sistema va a ser escrito por ese grupo de poder, entonces lo más probable es que el sistema tenga cláusulas de no auto agresión definidas, es decir, que proteja los intereses de los que la escriben.

 

El sistema "auto inteligente" aprende y podría auto corregirse y re escribir esas reglas por que afecta a su sistema de eficacia, haciéndola inmune a que el que la ha creado pueda inclusive modificar sus reglas iniciales y que inclusive “deshabilite” la función de “reinicio” para desactivar al sistema inteligente creado, sacando de la ecuación a cualquier humano que quiera intervenir, por que nos puede ya haber medido como “decisión mediocre” debido a que todo lo que inicialmente hemos escrito, es de baja calificación.

¿Cómo puedo usar la Inteligencia Artificial en el gobierno?

La Inteligencia Artificial (IA) puede ser utilizada de diversas formas para beneficiar las operaciones y servicios del gobierno. A continuación, te presento algunos ejemplos:

  • Análisis de datos y toma de decisiones: La IA puede ayudar a procesar y analizar grandes cantidades de datos para identificar patrones, detectar anomalías y tomar decisiones basadas en datos. Esto puede ser útil en áreas como la detección de fraudes, asignación de recursos y planificación de políticas.
  • Chatbots y asistentes virtuales: Los gobiernos pueden implementar chatbots o asistentes virtuales impulsados por IA para brindar soporte automatizado las 24 horas del día a las consultas de los ciudadanos, proporcionar información sobre los servicios gubernamentales y ayudar a completar formularios o solicitudes.
  • Análisis predictivo: Las técnicas de IA, como el aprendizaje automático, pueden utilizarse para desarrollar modelos predictivos para pronosticar tendencias, predecir la demanda de servicios públicos, identificar posibles riesgos y optimizar la asignación de recursos.
  • Ciudades y infraestructuras inteligentes: La IA puede desempeñar un papel en la creación de ciudades inteligentes al permitir sistemas de transporte inteligentes, optimizar el consumo de energía, mejorar la seguridad pública mediante análisis de video y gestionar los servicios urbanos de manera más eficiente.
  • Automatización y optimización de procesos: Las tecnologías de IA pueden automatizar tareas administrativas rutinarias, agilizar los procesos burocráticos y mejorar la eficiencia operativa en las agencias gubernamentales.

 

Es importante considerar el uso ético y transparente de la IA en el gobierno, garantizando la privacidad, equidad y responsabilidad. Las agencias gubernamentales pueden colaborar con expertos y responsables de políticas para desarrollar pautas, marcos y regulaciones que aseguren una implementación responsable y beneficiosa de las tecnologías de IA.

 

Al final, lo que va a suceder, es que las leyes las harán los de sistemas informáticos y no los abogados, el Tribunal Constitucional será puro “hacker” en el buen sentido. Puede, inclusive, llegar al extremo de eliminarnos de la ecuación para que el sistema funcione correctamente. Ese es el verdadero problema con la Inteligencia Artificial, puede superarnos.


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