Amargo de Angostura podría combatir COVID19

A tu Salud:

(Literalmente unas gotitas en tu jugo y listo)

El indio Pedro de Leyva avanzó a tropezones y cayó moribundo sobre la orilla de un estanque en medio de los andes peruanos. La leyenda dice que lo devoraba la malaria.

Empapado en sudor, se acercó al agua, apartó las hojas y ramas que habían caído en el remanso y tomó algunos sorbos amargos. Y entonces, la fiebre cedió. Al enfermo lo había salvado la mezcla milagrosa de agua con las cortezas de aquel árbol insólito que crecía rodeando el estanque. Esta historia del siglo XVII, recopilada por el tradicionalista peruano Ricardo Palma, intenta explicar las propiedades antipalúdicas del árbol de la quina, acaso uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia. Y también uno de los más ignorados. 

Por aquellos años, otra enfermedad, esta vez una epidemia de cólera, brotó en la zona de Angostura, en Venezuela. Para combatirla se popularizó una pócima que combinaba una decena de plantas locales, entre ellas un extracto de quina. Esta medicina fue bautizada como Amargo de Angostura y hace muchos años dejó las recetas médicas para formar parte de las gastronómicas: Hoy corona los piscos sours en las barras de Perú y del mundo. Son las empresas indonesias que siembran quina las que actualmente abastecen por igual a la industria farmacéutica como a la de bebidas.

Los peruanos que levanten un pisco sour para celebrar esta semana su día nacional, podrán sentir en el sabor el lejano vestigio de la medicina que salvó a Pedro de Leyva hace cuatrocientos años. Aunque el coctel sea dulce, será un trago algo diferente, debido a que la quinina es extremadamente amargo.

NOTA: Es sabido que el Amargo de Angostura, contiene cierta parte de quinina en su compuesto secreto, ha sido guardado muy estrictamente por sus fabricantes hasta la fecha. Se sabe que nunca han modificado la fórmula, también se sabe que la quinina se obtiene de árboles de quina de Guyana y que la única variación centenaria ha sido el sabor a naranja agregado hace unas décadas. Para nada se afirma que te va a curar si padeces de COVID19, lo que si podemos concluir es que si contiene la fórmula original, podría prevenir enfermedad tomando unas gotitas diarias para evitar contagio casual.

Salud con Gin (Agua Tónica)

Hielo, una parte de gin, dos partes de agua tónica y una lámina de piel de limón, es la receta clásica de un gin tonic, aunque en los bares de Londres discutirán eternamente la fórmula perfecta. El coctel, sin embargo, no nació sobre una pulida barra de madera sino durante las campañas de conquista inglesas en medio de las ciénagas de la India.

Para ocultar el amargor de la quinina los soldados la mezclaron con agua de soda, lo que da como resultado el agua tónica. Echarle gin era un siguiente paso lógico. Este destilado formaba parte de sus raciones. 

El extracto de la quina, la quinina, es la base de la tónica que se usa para crear el popular coctel gin & tonic.
El extracto de la quina, la quinina, es la base de la tónica que se usa para crear el popular coctel gin & tonic. Hoy, el compuesto activo que se extrae de la planta, llamado quinina, es más fácil de encontrar en un bar que en una farmacia.

 

¿Cómo pasó este árbol de salvar millones de vidas a ser un ingrediente de coctelería? Milagrosa y olvidada

La quina es originaria de los países andinos desde Venezuela a Bolivia, pero casi ha desaparecido de la región. Pocos la han visto en estado natural y aunque figura en el escudo nacional de Perú, incluso a los más patriotas les costaría reconocerla. “El árbol del escudo ni siquiera está bien dibujado”, advierte el ingeniero forestal Alejandro Gómez a BBC Mundo. En julio las calles peruanas se embanderan para celebrar la fiesta nacional y con ello se revela lo poco que se sabe del símbolo que representa la diversidad botánica del país.

“Hay quienes creen que es un manzano, un eucalipto o incluso un arbusto de coca”, dice Gómez, quien trabaja en el Instituto de Innovación Agraria de Perú (INIA) tratando de recuperar la quina.

Bandera de PerúPese a que figura en el escudo nacional, muy pocos peruanos reconocerían el árbol en la naturaleza.

 

El árbol oficial del país sufre de una popularidad ingrata y anónima. La confusión más común es llamarla “quinua”, y suponer que se trata de ese nutritivo seudocereal que en los últimos años multiplicó su fama (y su precio). Pero mientras la quinua es una hierba, la quina es un árbol andino de hojas anchas que puede superar los quince metros de altura y está emparentada con el café. Lo que la hace valiosa es su corteza, rica en quinina. Este alcaloide es el que le dio fama al árbol, y también su condena.

El árbol de la vida

Según la leyenda, cuando el indio Pedro de Leyva se recuperó, juntó agua y raíces de quina en un cántaro y lo llevó a su pueblo.

La popularidad del brebaje milagroso se extendió rápidamente.

“La quinina corta el ciclo de vida del parásito de la malaria y le impide infectar otros glóbulos rojos, que es donde se alimenta y reproduce”, explica a BBC Mundo, Dionicia Gamboa, PhD en enfermedades tropicales de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

MosquitoSegún investigaciones médicas la malaria es una de las enfermedades más mortales de la historia.

 

Desde su descubrimiento y durante tres siglos, el alcaloide fue el medicamento más efectivo para combatir la enfermedad.

Y no hablamos de cualquier pandemia.

Investigaciones publicadas en las revistas Nature y National Geographic sostienen que la malaria o paludismo pudo haber matado a más de la mitad de todos los seres humanos que han existido.

De acuerdo con la tradición, fueron los jesuitas quienes difundieron el uso de la quinina luego de curar a Doña Francisca Henríquez, condesa de Chinchón y esposa del virrey de Perú. Los ecos de esta historia inspiraron el nombre científico que el árbol lleva hasta hoy.

A lo largo de los siguientes siglos casi no hubo equipaje de explorador, conquistador o soldado que no llevara quinina.

Hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial.

El nuevo comercio floreció hasta la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, cuando cortaron el suministro de quinina a las tropas aliadas expuestas al paludismo en el Pacífico.

La emergencia obligó a desarrollar medicamentos artificiales alternativos. Actualmente, los tratamientos contra la enfermedad en Perú, el país que tiene a la quina en la bandera, usan quinina asiática o compuestos hechos en un laboratorio.

FUENTE > BBC

 


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